A veces se sorprende y pega un gritito cuando rie; entonces se da cuenta de que la miro y carraspea ,hace de cuenta que fue un impulso errado. Yo sé que detrás de esa chica tímida hay una perra en celo, por eso mismo trato de mil maneras de convencerla de que alguien se merece una noche con ella. Pero insiste en sus hombres no posibles, o en aquellos nenes lindos que no la mirarán más cuando le vean las zapatillas o la escuchen hablar. Trato de mostrarle cómo se consigue a los peces gordos comiéndose las mojarritas, pero me cambia de tema y me voy a cambiar la yerba.
Alguna vez se quedó a dormir en mi cama y se puso tan lejos de mi cuerpo que casi se cae. Jamás se desvistió frente a mí. Y la noche en que me saqué la remera frente a ella, huyó despavorida. Le incomoda que la haga desfilar para decirle que está hermosa con ese jean. Se enoja cuando le cacheteo la cola o digo que me encantan sus tetas bajo ese suéter a rayas; entonces le digo que es porque envidio su cuerpo de super modelo, y se queda tranquila.
Confiesa que soy su mejor amiga, que tengo el puesto número uno. Quisiera ocupar ese puesto en otro terreno, pienso.Y yo debería decir lo mismo, pero siempre estoy comportándome como una forra, haciéndole daño cuando me da la espalda. Aùn no aprendo a no dañar a los que amo...
Es ingenua, desmemoriada, despistada. Es autèntica. Mete la pata con facilidad, sabe ayudar, pero baila asqueroso. Tampoco sabe enojarse y aunque es muy sensible no sabe expresarse con sensibilidad. Me gusta como es... me gusta decìrselo y que se sonroje.
Anoche soñé con ella. Vì mis labios protegiéndola, luego limpiándola desde donde deja caer sus cabellos lacios y ultra negros hasta ese dedo pequeñito del pie que es tan lindo para que lo odie. Tenìa los ojos vendados para que nada le impida volar. Cuando la escuché sollozar creí que a partir de ese minuto su vida tendría una definición y ya no tendría que andar por los rincones buscando aprobaciones.Al despertar me dije que los sueños son deseos y eso surgió cuando la vì entrar al aula con su musculosa rosa y su mirada extraviada en mis manos de negras uñas largas. Esas mismas que dos por tres le rascan la espalda.


